Desde 2001 la franquicia de la cinta Shrek ha generado diversas secuelas y presentado a esos personajes clásicos pero con un toque distinto para las nuevas generaciones. Un tono de cuentos menos tradicional y más irreverente.
A partir de la segunda parte de esta historia se conoció al Gato con botas, -en inglés Puss in Boots-, quien ganó muchos seguidores y le robó gran parte de la película al mismísimo ogro verde, por lo que un filme centrado en este personaje no se hizo esperar.
Ahora, a finales de este año llega la primera cinta de El gato con botas, presentando la historia de este minino antes de convertirse en un seductor héroe de botas y espada.
Aquí se maneja un tono más infantil a comparación del usado en Shrek, por lo que no se vuelve muy recomendable para niños mayores de 12 años, pero para los menores son altas dosis de entretenimiento y diversión.
La formula de la película no es muy compleja y llega a no variar mucho; se va de ratos de comedia a secuencias de acción, así sucesivamente. Aún con esto, el director Chris Miller, también director de Shrek tercero (2007) y guionista de las primeras dos cintas se reivindica en el final.
Técnicamente el trabajo es impecable.
La voz la realiza una vez más el actor Antonio Banderas, un personaje que se nota que lo tiene dominado y que ha ido puliendo con los años para tener su propia película. Muy buena labor de doblaje de su parte. Pero viene acompañado de nuevos personajes como Kitty Patitas Suaves con voz de Salma Hayek, Humpty Dumpty entre otros.
La competencia es dura para El gato con botas y la compañía Dreamworks, pues la reina de la animación Pixar no piensa dar tregua, teniendo varios proyectos en puerta y siendo líder en este campo.
Habrá que esperar como trata el tiempo a esta cinta y lo que prepare este entrañable personaje pues por supuesto se espera una secuela. Por lo pronto ha sido la más taquillera en Estados Unidos desde su estreno.
Sin duda el Gato apenas va en la primera de sus siete vidas.

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