viernes, 27 de enero de 2012

Mientras duermes: El terror en lo cotidiano

En los últimos años el director catalán Jaume Balagueró, -encargado de obras como REC (2007) y REC 2 (2009)- ha ido distinguiéndose por hacer thrillers psicológicos de gran éxito en taquilla; ahora continua con el mismo género y estrena Mientras duermes; en esta nueva película logra que personas y lugares aparentemente normales, comunes y corrientes se transformen en escalofriantes escenarios con una historia bien contada que lo soporte.

Del encanto de un buen villano

Dentro de las claves para tener un excelente villano es lograr que el público sienta empatía por éste, se ha visto en grandes obras como Psycho (1960) con el trastornado Norman Bates o Alex Delarge en A Clockwork Orange (1971).
Guardando las distancias, Balagueró alcanza esta empatía con el personaje interpretado por Luis Tosar, un portero de un edificio que va inmiscuyéndose en la vida de los inquilinos. Aquí el espectador va siendo cómplice, se va creando una estrecha relación entre ellos y todo lo que realiza “Cesar”, un hombre que espera tranquilamente desde debajo de la cama de su víctima.

“Cesar” es atento y servicial una persona aparentemente normal, pero en realidad oculta a un sujeto atormentado por su incapacidad de sentir felicidad, alguien que sólo se encuentra en paz torturando en silencio a los demás.
Es un villano multidimensional, no un loco de caricatura, y conforme avanza la película se va teniendo una perspectiva más amplia del personaje principal, por lo que los cuartos oscuros, los pasillos que rechinan y demás efectismos son innecesarios, lo cual se agradece.


El terror en los lugares más ordinarios

Otro acierto de la película es que la situación de terror ocurre en lo más cotidiano y aparentemente seguro que se tiene: la propia casa, el lugar donde se vive. Saber que no se está seguro ni en la habitación donde se duerme  hace que se enchine la piel y se mantenga al espectador al borde de la butaca.

Mientras duermes se lleva acabo en el lobby del edificio y el apartamento 3º A, no necesita más, se enfoca más en desenvolver al personaje principal y contar una buena historia de suspenso con atmósferas agobiantes y encerradas, las cuales son una constante en la cinta.

En contra, la película también tiene sus fallas y aunque Luis Tosar actúa bastante bien, los demás actores no encuentran su lugar. Marta Etura se vuelve casi inverosímil y prácticamente de “relleno”; al mismo tiempo las otras líneas argumentales no quedan muy claras y se vuelven irrelevantes cuando pudieron haber sido explotadas.

Con todo y sus fallas Balagueró logra aquí su mejor cinta hasta la fecha, con una historia que no deja espacio para respirar, que se apoya en su personaje principal y su enferma conducta, dejando esos famosos “giros inesperados” en la trama que para estas alturas ya están bastante masticados.

Jaume Balagueró va creciendo, habrá que estar atentos a su próximo filme el siguiente año, al mismo tiempo el cine español sigue mandando señales que está presente a nivel internacional gracias a su calidad.






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