«Cuando lo hace bien no puedes dejar de mirarla»
Después de películas como The Artist y The Invention of Hugo Cabret la industria sigue rememorando las grandes glorias del séptimo arte, tiempos e íconos remotos que no volverán pero que se siguen recordando con nostalgia.
Colin Clark (Eddie Rayman) quiere trabajar en el cine. Tendrá su oportunidad de la mano de Laurence Olivier (Kenneth Branagh) durante la filmación de The Prince and the Showgirl (1957) en la que conocerá a la mismísima Marilyn Monroe (Michelle Williams).
A partir de los recuerdos del joven ayudante de dirección Colin Clark y sus libros de memorias, el director inglés Simon Curtis hace su particular semblanza de la rubia actriz y trae “My week with Marilyn”
¿En realidad quién era Norma Jeane Baker? No esa Marilyn Monroe que sabemos fue una bomba sexual, atractiva y encantadora que hacía suspirar a todo caballero. ¿Quién realmente conoció a Norma Jeane?
Esta cinta trata de despertar la compasión por esta actriz, un retrato humano de esa frágil persona, fuera de la pose, lejos de las luces y el set, recuerda su impuntualidad e incapacidad para memorizar papeles.
Son los brochazos de ese episodio, de una Marilyn en Londres recién casada y en una de sus cintas más complicadas por un aborto espontáneo y empezando una adicción al alcohol y los barbitúricos.
Es una cinta menor pero sin pretensiones, amable y apenas con algunos tintes dramáticos. Con una atmósfera suave y delicada, muy parecida a la misma actriz que es frágil e insegura, inclinada a romperse en cualquier segundo pero lista a reanimarse si encontraba un poco de cariño a su alrededor.
El director Simon Curtis trata de revivir la dulzura e inocencia de Marilyn a través de Michelle Williams (el peso fuerte de la película), quien además de la excelente caracterización física realiza una buena labor actoral, metiéndose en la piel de esta mujer que no estaba preparada para la fama y que se encontraba perdida entre los caprichos y los fármacos. Actuaciones muy sólidas por parte de Williams y resto del reparto.
El guión también introduce una crítica a esa industria fílmica que crea y después devora a sus propios hijos, como lo ha hecho desde el principio y lo seguirá haciendo.
Al final la película levanta más lástima por aquel ícono que otro sentimiento, reclama comprensión por su infelicidad más que envidia por su éxito.

La actuación de Michelle Williams es la película. En sí me pareció un poco igual de inicio a fin lo que no deja disfrutar de las escenas que pudieran tener más fuerza.
ResponderEliminarAbrazos,
Tan fácil de ver como de olvidar. Más abrazos.
ResponderEliminarPos sí, no es mala ni una joya. Tienen que ver Drive esa sí que vale la pena.
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